Los retos de la maternidad

los verdaderos retos de la maternidad

Vivir un embarazo seguro y feliz, más allá de protocolos y estereotipos.

Reconocer con plenitud lo que experimentas en cada momento de sus procesos, desde la intención de embarazo.

Disfrutar de tus emociones. No sólo eres capaz, eres poderosa, él te ha elegido y te espera. Dile adiós a los miedos. Comunícate contigo y con tu bebé, acompañaos, transitad juntos. 

Servirte de la voz y del lenguaje para favorecer el vínculo y la conexión, facilitar el parto y darle una acogedora bienvenida a tu bebé. Comunicarte con tu bebé desde el útero y fortalecer un vínculo sano y amoroso. Descubrir la relación entre el canal fonador y el canal de parto. Tu bebé disfrutará tu voz como guía, alegría y consuelo desde la gestación.

Revertir, sanar y reparar experiencias, hacia una relación saludable y armoniosa en la diada mamá-bebé.

La naturaleza de la maternidad es la tribu y el acompañamiento. Acompañar es estar sin hacer, de corazón, con entrega, desde la confianza, sin juicio, sin opinar, desde una enorme empatía y un amor incondicional a las mamás y los bebés. Tribu es la red, es sostén entre iguales, son círculos de crianza y sororidad. Todo ello nos permite disfrutar de una maternidad más plena.

Comprender tu cuerpo y tus necesidades, y el cuerpo de tu bebé y sus necesidades, en el momento de dar a luz en vital. Un momento fisiológico y calmado, en movimiento fluido, de escucha y consciencia, de acompañar tu parto.

Empoderarnos, porque el parto es nuestro y de nuestro bebé. El miedo al dolor es tuyo, alíate con él y será tu avisador. Dar a luz puede ser fácil, bello y fluido. 

Lactar con placer. Lactancia natural o no. Los mitos generan inseguridades. La capacidad la tienes y tu bebé también. Porque lactancia es mucho más que alimento, y alimento mucho más que comida.

Cuidar nuestro periné en el embarazo, parto y postparto. Es un lugar fundamental para nuestro cuerpo. El suelo pélvico es nuestro punto de equilibrio, tan importante como olvidado.

Cuidémonos para cuidar. El postparto no sólo son 40 días. El puerperio es la condición emocional y física en la que deviene la mujer madre, y que contiene lo que fue antes, lo que la maternidad le trajo y lo que el avanzar por su vida le regalará. No podemos ponerte fecha ni tiempo a eso.

¿Depresión postparto? Pues no siempre es eso… Puede resultar la consecuencia de un proceso de embarazo y parto demasiado alienado, intervenido, bloqueado, no permitido. Y tras el parto puede llegar la presión social, la negación del proceso de recuperación físico y emocional de la mujer madre. Es imperiosa la necesidad de dar voz a las madres. 

La pareja en creación y sostén del proyecto familiar. Cuando ya no somos dos, es el momento ideal para fortalecer el vínculo.

Acompañar a nuestros hijos mayores a integrar la llegada del nuevo bebé y favorecer el vínculo entre toda la familia.

Conceder su lugar a la revolución de la paternidad (parafraseando a mi admirado José Ramón Fernández). El rol de padre existe y es esencial, y no sólo es en función de lo que la madre no es. 

Favorecer el apego y vinculo seguros durante, al menos el primer año de vida fuera del útero, la exterogestación, etapa durante la que el mejor lugar para el bebé sigue siendo el cuerpo de su madre. Apego siempre que se quiera y sin miedo, porque será lo mejor que podáis hacer por vuestros hijos, pues es la base de la construcción de vuestra relación.

Comprender y validar el sueño infantil y acompañarlo sin desfallecer en el intento, atendiendo a la fisiología y a cada una de sus etapas evolutivas. El bebé para tener seguridad para dormir tranquilo. 

Favorecer la crianza desde el movimiento libre, beneficiando el desarrollo motor, el desarrollo integral del bebé. Facilitar su libertad desde la seguridad, acompañando, sin interferir en sus ritmos e intereses. Escuchando, comprendiendo y aprendiendo de nuestros hijos, esos grandes maestros.

La importancia del tacto nutritivo: el masaje infantil para fortalecer el vínculo y comprender a tu bebé, para sanar traumas y conoceros mejor. ¡El toque mágico de tus caricias! Porque sólo tú, madre, entiendes sus señales y sabrás qué hacer.

Generar confianza, seguridad, alegría y calma en el niño. Presencia plena, más de calidad que de cantidad, si toca elegir entre ambas, para criar a hijos felices y seguros. Respeto, validación, asertividad, espacio, rol, encuentro, comunicación. El lenguaje de la familia es el leguaje del amor.


Raquel Villaescusa. 

Madre, doula, coach familiar, de educación y de emprendimiento. 

Profesional de la comunicación y del marketing.


Imagen de portada: de freestocks en Unsplash

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